
Cerré la puerta de otra fría habitación, y aunque se me paró el reloj, deben ser ya más de las dos. Otra ciudad con otro nombre que no puedo recordar, y en mi bolsillo dos palabras que no supe utilizar. Me pudo el miedo y no me supe defender, puedes llamarlo cobardía, o simplemente poca fe. Se volvió a pasar mi turno y no se si fue esta vez por pasarme de la raya, o por no saber beber. Y no me dejaste otra opción que arrancarme la piel y aguantar el dolor! Y no escuché al corazón, si borré de mi memoria el recuerdo de tu voz, me marché sin hacer ruido para no decirte adiós.
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